lunes, 31 de agosto de 2015

Hoja de cálculo para docentes

Hace un tiempo participé en un curso de herramientas TIC para docentes. Yo me encargué del módulo sobre hojas de cálculo. Redacté un texto muy sencillo sobre el tema y grabé unos vídeos para ilustrar las explicaciones del texto. Dejo aquí los enlaces por si son de utilidad.


Curso de hoja de cálculo para docentes (pdf)

Cómo hacer un cuaderno de notas con una hoja de cálculo (vídeos)




Primer vídeo: presentación




jueves, 28 de mayo de 2015

Evaluación recíproca

Encuesta de valoración del curso 2014/2015. Análisis de resultados
A lo largo de la tercera evaluación he realizado una encuesta a los alumnos de 2º del Programa de Cualificación Profesional Inicial (PCPI) y 1º Formación Profesional Básica (FPB) del IES San Vicente, centro en el que estoy destinado este curso. El motivo principal es conocer la visión de los alumnos y compartirla de manera resumida y estandarizada. Aunque los puntos de vista aquí plasmados son desarrollados por los alumnos a lo largo de las sesiones, este cuestionario permite observar semejanzas y diferencias entre las respuestas aportadas. Vamos a ver qué respondieron. Realizar un comentario sobre las respuestas nos podría aproximar a las motivaciones de sus palabras. Al final he incluído el enlace a las respuestas que los alumnos escribieron en papel y yo he transcrito en un formulario de Google Docs.

¿Cómo valoras este curso, en términos generales?

La mayoría de alumnos han puntuado entre 6 y 10. Algunos han valorado con 3, 4 o 5. El resultado final del curso no está puntuado ya que la encuesta la he realizado antes de las notas finales. La perspectiva de obtener el aprobado general y pasar de curso puede llevarles a opinar positivamente. Además, el ambiente de trabajo en el turno de tarde es mucho más tranquilo que en el turno de mañana. Esto permite una mejor experiencia en el alumnado.

¿Qué es lo que más te ha gustado de este curso?

La mayoría de respuestas a esta pregunta se refieren al buen ambiente en la socialización entre compañeros y la buena relación con algunos profesores y sus asignaturas. Esta respuesta generalizada nos aclara la respuesta anterior. ¿Por qué destacan estos dos aspectos? Hay una diferencia evidente entre las clases masificadas del turno matinal y los grupos reducidos del PCPI y la FPB. Esto permite dedicar más tiempo al trato interpersonal. Tanto los alumnos como los profesores lo agradecen.

¿Y lo que menos?

En esta respuesta, una de las más importantes, se empiezan a ver patrones de coincidencia. La mayor parte de las respuestas coincide en que alguna asignatura o docente ha sido lo peor de este curso. También están disconformes con el horario y el turno de tarde. No hay mucho donde escoger la respuesta. El curso se resume en trabajar en las asignaturas y relacionarse con los compañeros y docentes. No critican sus relaciones sociales, sólo los obstáculos a su comodidad y su aprendizaje. Las asignaturas que les han disgustado han sido las más difíciles o las que han impartido los docentes menos cercanos o comprensivos, por no decir antipáticos (según los alumnos).

¿Cuál es la asignatura que más satisfacción te ha dado?

La respuesta está repartida entre casi todas las asignaturas. Descarto la respuesta mayoritaria por no ser fiable.

Explica por qué.

Los alumnos han contestado, en referencia a la pregunta sobre la asignatura que más satisfacción les ha dado, que ha sido por la forma de trabajar del docente responsable de la asignatura, ya fuera por hacerla entretenida, atractiva o accesible al entendimiento o al aprobado.

¿Cuál es la asignatura que menos satisfacción te ha dado? Explica por qué.

En esta pregunta aparecen dos o tres asignaturas, principalmente, como las peor valoradas por los alumnos. En su explicación, mencionan la dificultad que les supone aprender una asignatura con un método que no se adapta a sus capacidades. También se quejan de cierta antipatía de los docentes que las imparten como una dificultad añadida.

¿Cómo valorarías la forma de dar clase de los profesores, en términos generales?

La puntuación se encuentra entre 4 y 9, principalmente, con mayorías de 8, 6 y 5. Muchos decían que la forma era correcta pero que, por sólo un docente, la nota bajaba. No obstante estas notas, ¿en qué piensan los alumnos entrevistados cuando ponen una nota respondiendo a esta pregunta? Vamos a intentar averiguarlo en la siguiente pregunta.

¿Qué es lo que más valoras de la forma de dar clase de los profesores?

Una gran mayoría afirma que la perseverancia en la explicación hasta lograr la comprensión así como la amenidad de las sesiones son las características más importantes. Tienen en cuenta estos dos aspectos como parte del éxito que puedan alcanzar en el proceso de aprendizaje. Tener un docente que abre las puertas de la conciencia de sus alumnos es importante para ellos pues, si consideramos el hecho educativo como un hecho social, no quieren estar trabajando con una persona con la que no conectan, incluso con una especie de “enemigo”. Esto se ve en la respuesta siguiente.

¿Y lo que menos?

Los alumnos rechazan el desprecio de los profesores hacia su ritmo de aprendizaje. No soportan la actitud de superioridad: aunque es obvio que un profesor tiene más formación que un alumno, no debería utilizar su condición para tratar de humillarlo. También citan como defectos más importantes las malas explicaciones o la velocidad en la explicación, la negativa a repetir una explicación y la falta de autoridad.
En una segunda interpretación de la pregunta, entendiendo “lo que menos valoras” como “lo menos importante” en vez de “lo peor”, los alumnos que han respondido así han destacado el aspecto físico o la vestimenta como lo menos importante a la hora de dar clase.

¿Qué elementos introducirías en las clases? (Técnicos, organizativos, etc.)

Casi todos han contestado que introducirían elementos de comodidad (aire acondicionado y máquinas de refrescos y café, por estar hecha la encuesta en los días de más calor de la primavera; mejores asientos) y ordenadores (portátiles o sobremesa) en las aulas.

Si pudieras volver atrás en el tiempo y empezar otra vez en 1º de ESO, ¿qué cambiarías de ti como alumno?

Otra vez coinciden casi todos en la respuesta: si pudieran volver atrás en el tiempo aplicarían una mayor concentración y un mayor esfuerzo en el trabajo académico evitando el mal comportamiento en el aula y en el tiempo libre.
Tanto la pregunta anterior como esta reflejan una elevada conciencia de las condiciones básicas para alcanzar el éxito académico: recursos y actitud. Los recursos no los ponen ellos y la actitud es muy frágil, podría perderse si los recursos fallaran.

¿Cómo valoras la comunicación con los profesores?

Las valoraciones se reparten mayoritariamente entre el 4 y el 9, siendo más alta que baja. Sin embargo, vuelve a aparecer la media que baja por la consideración de algún docente que mencionan.

¿Cómo valoras la comunicación con los compañeros?

Las puntuaciones se suceden en esta pregunta desde el 4 hasta el 10 en escalera ascendente. Es lógica esta respuesta: por varias razones casi siempre es mejor la relación con los compañeros que con los profesores.

¿Crees que hacen falta más medios técnicos o electrónicos en las aulas?

Un 76% contesta que sí. Es comprensible, los ordenadores son una fuente de información o de distracción. Se observa en las aulas de informática que los alumnos aprovechan la oportunidad para distraerse de su trabajo visitando páginas web no relacionadas con la asignatura.

¿Crees que habría estado bien utilizar el ordenador en todas las asignaturas, en todos los cursos?

En esta pregunta se pide que lleven al extremo la pregunta anterior. Han respondido “sí” un 54%. ¿Qué quiere decir esto? Si hubiera más medios técnicos en las aulas, serían ordenadores ya que disponemos de proyector en todas ellas así como de red wifi en todo el instituto. Al plantearse el uso del ordenador en todas las asignaturas empiezan a considerar que podrían saturarse y no verlo como una novedad o una fuente de distracción. Por eso aumentan las respuestas negativas en este caso.

¿Echas de menos haber tenido más actividades extraescolares en estos años de instituto?

El 75% responde que sí. Cualquier motivo es bueno para no dar clase. Y si la excursión es divertida, experiencia inolvidable. Lo malo que se pierde más lo bueno que se gana, doblemente bueno. Esa es la mentalidad de los alumnos en su mayoría.

¿Qué actividades habrías realizado?

Las respuestas son variadas, casi todas son excursiones y viajes, además de actividades lúdico deportivas. Un 23% no concreta qué tipo de actividades haría, algunos dicen sólo "excursiones".

Si pudieras confeccionar unos estudios a tu medida, ¿qué asignaturas tendrían? (Asignaturas existentes o no)

Esta pregunta convierte el deseo de los alumnos de tener éxito académico a través de la obtención de recursos externos, como una oferta formativa flexible, en una invitación a la reflexión. La diversidad de sus respuestas se combina con la reducción del número de asignaturas respecto del número actual: la media es de cuatro o cinco. Algunos eligen asignaturas prácticas para la vida real combinadas con otras tradicionales.

¿Qué le falta y qué le sobra a esta encuesta?

Esta pregunta para valorar la encuesta ha recibido una aprobación mayoritaria. Son importantes las respuestas críticas que demandan menos preguntas o más preguntas específicas. La única respuesta que citaré en este análisis es la siguiente: “informar a los profesores de esta encuesta”. Así lo hago, codificando las asignaturas para evitar la estigmatización.


Ver resultados de la encuesta.




Reciprocidad
Imagen de e-faro

jueves, 7 de mayo de 2015

Entrevista a Gràcia Jimenez Tirado

Abril, 2015


Gràcia es una suerte que uno se encuentra en la profesión docente. Se combinan en ella lucidez y experiencia a partes iguales, grandes las dos. Vamos a ver un aperitivo de su trayectoria y opiniones.


Hola, Gràcia. ¿Cómo estás?
Hola Juan. Bien, disfrutando de los primeros días de primavera y de las vacaciones de pascua.


Para empezar, ¿podrías realizar una presentación mediante un resumen de tu carrera académica y profesional?
No será fácil, ¡llevo muchos años trabajando! Allá vamos:
Estudié Historia Contemporánea en la universidad de Valencia. Cuando terminé la carrera no hubo oposiciones para BUP, así que hice las oposiciones de EGB, por la especialidad de Ciencias Sociales. En septiembre de 1980 comencé a trabajar con párvulos, más tarde con primero de EGB y acabé dando clases a adultos –EPA- en Elche, donde permanecí varios años.
Las clases eran entre las cuatro y las once de la noche y por nuestras aulas pasaban jóvenes y adultos que venían a estudiar después de largas jornadas en las fábricas de calzado. Fui directora del centro de EPA Mercè Rodoreda durante cinco cursos. En esa etapa obtuvimos el primer premio de proyectos innovadores para Educación de Adultos del Ministerio de Educación y Ciencia (MEC) con el trabajo “Escuela de Adultos: Escuela Abierta”, que planteaba una organización curricular abierta. El curso 85/86 estuve en comisión de servicios desarrollando la red provincial de educación de adultos.
A finales de 1986 accedí a la función inspectora, convencida de poder trabajar mejor por la EPA. Pero una vez en la inspección, para mi sorpresa, me destinaron a centros públicos de EGB. Así comencé una nueva etapa profesional: fui inspectora en diferentes comarcas de la provincia de Alicante y en la ciudad (sin duda la plaza más complicada). Fueron años de muchísimo trabajo: renovación de centros y plantillas, integración de alumnado de educación especial, generalización de la enseñanza del valenciano, primeros programas de inmersión lingüística, implantación de la LOGSE… Los debates pedagógicos eran muy intensos y tenían un trasfondo político muy potente, ya que con la ley de educación se debatía el modelo social futuro.
Pero en aplicación de una sentencia condenatoria contra la Consellería de Educación, por un defecto de forma en la convocatoria, toda mi promoción es cesada por el primer gobierno valenciano del PP y retorno a la docencia directa en enero de 1996.
Después de sostener un largo contencioso, el TSJ Valenciano obligaría a la administración a indemnizarme por el daño moral provocado por el cese, aunque no a devolverme el puesto de trabajo. Y, francamente, me alegro pues el cuerpo de inspección está muy sometido a la dirección política del gobierno valenciano, vaciado de su carácter técnico.
En mi segunda etapa de docencia directa volví unos meses a la EPA de Elche, aunque sin recuperar mi plaza. Luego trabajé como provisional y más tarde con plaza definitiva en educación primaria. Fui jefa de estudios y directora del CEIP Miguel Hernández de San Vicente hasta que en 2001 soy adscrita al departamento de Geografía e Historia del IES San Vicente. En 2003 apruebo la oposición para cambiar al cuerpo de secundaria. Y allí sigo.
He sido profesora asociada al departamento de Didáctica General de la facultad de Educación de la Universidad de Alicante, dando clases de Gestión e Innovación y de Diseño de Procesos Educativos. Fue una experiencia muy interesante, pero con los recortes en educación, al aumentar la carga docente del instituto y de la universidad, consideré que quedaría muy mermada mi calidad de vida así que, lamentándolo mucho, renuncié al trabajo en la universidad.


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Gràcia Jiménez
Trobada de centres de secundària, 2012


¿Por qué elegiste estudiar Historia?
Supongo que cuando hice mi elección, en los últimos años del franquismo, creía firmemente en la capacidad de la Historia para cambiar el mundo. El materialismo histórico era seguido por el mejor y más entusiasta profesorado y supongo que me sentí parte del movimiento. Por otro lado, aunque yo estudiaba el bachillerato de ciencias, me atraía mucho más la complejidad de las ciencias sociales, la necesidad que tiene la Historia de la interdisciplinariedad para tener una dimensión científica… y su nexo con la Filosofía.


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A menudo escucho entre los alumnos la expresión “esto (la historia) es todo mentira”. ¿Crees que ese rechazo tiene componentes estéticos, funcionales, de conflicto generacional...?
Es curioso, yo no he oído ese tipo de cosas. Pero si algunos alumnos hacen esas afirmaciones supongo que parten del desconocimiento. El desarrollo curricular de la asignatura es muy mejorable, aunque los libros de texto, por lo general, son bastante aceptables. Por otro lado quizá los profesores no sabemos traer al presente, emocionar a los alumnos, dar trascendencia a los temas que tratamos…
No vivimos buenos tiempos y el ambiente de engaño que genera la corrupción y la falta de ética de las clases dirigentes también dañan el sentido de la memoria histórica. Esto nos exige un sobreesfuerzo respecto a otras asignaturas como el inglés o las matemáticas.


De toda la variedad de edades que has tratado en las aulas, ¿cuál es la edad más difícil? ¿A qué crees que se debe?
No hay edad difícil, ni fácil… Quiero decir que lo que hay son personas y circunstancias con mayores o menores dificultades. Creo que hay que entender dónde y con quien estás trabajando, analizar lo que te rodea y adaptar las clases para que tus alumnos obtengan el máximo rendimiento individual y colectivo posible.
He disfrutado y sufrido en todas las etapas. Debe ser una cuestión de talante o de cómo me planteo yo la docencia. Pero si me preguntas qué alumnos te quieren más, te dan más, lo tengo claro: los más pequeños de entre cuatro a ocho años y los más mayores, los adultos que acuden a alfabetizarse.


¿Son los primeros cursos de la ESO los más complicados de tratar? ¿Son los profesores menos expertos los que se suelen encargar de esos cursos?
Sí a la primera pregunta y sí a la segunda. El cambio personal que están viviendo los alumnos de estos cursos es enorme; están pasando de ser niños protegidos, en el colegio y en casa, a jóvenes que deben comenzar a tomar autónomamente decisiones en muchos terrenos de la vida (estudio, amigos, orientación sexual, relación con el entorno…) De repente muchos padres dejan de llevarlos de la mano y los profesores van desfilando con sus grandezas y sus miserias cada 50 minutos por las aulas, muchos de ellos sin apenas coordinar su trabajo.
Y siendo el ciclo más complejo, donde deberíamos tomar contacto con ellos, con sus conocimientos, inquietudes, problemas… resulta que suele quedar en manos de los profesores más jóvenes, con ratios insoportables, con un nivel bajo cero de aceptación del orden, con hábitos de trabajo dispares, etc. ¡Sin embargo, el criterio normativo de adscripción del profesorado en institutos es exclusivamente la antigüedad en el cuerpo!
Claro que los equipos directivos podrían hacer un mayor esfuerzo para constituir equipos de profesores que trabajasen en mejores condiciones éste ciclo. Pero eso, creo, daría de sí para un libro completo.


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Poco después de recibir el premio "Compromís pel territori" en 2011, otorgado por el Bloc de la comarca de l'Alacantí


¿Podrías contar tu entrada en Escola Valenciana?
En 1987 un grupo de padres y madres de alumnado de EGB crea L’Associació Cívica per la Normalització del Valencià a l’Alacantí, la Cívica, con la intención de trabajar por la creación de centros de enseñanza en valenciano y por el uso social de la lengua, que ya entonces estaba muy deteriorado en esta comarca. Yo acudí a la reunión fundacional y desde entonces soy activista. Durante tres años fui su presidenta y actualmente formo parte de la junta directiva. La Cívica es una de las muchas asociaciones que conforman la Federació Escola Valenciana.
Me siento muy orgullosa del trabajo de la Cívica y de Escola Valenciana, un trabajo de mucha gente, de muchos años, que ha intentado cubrir los vacíos que la Generalitat Valenciana ha ido creando en campos como la educación, la música, la literatura, la comunicación… en la lengua propia valenciana. La cuestión es actuar (organizando Trobades, Cinema en valencià, Tàndems lingüístics, conciertos de La Gira, presentación de autores, jornadas de debate y congresos sobre enseñanza y sociedad…) o contemplar cómo una cultura y una lengua milenarias se extinguen ante la impasibilidad de quienes deberían, por mandato constitucional, defenderlas y promoverlas.


¿Cuál es el estado de la lengua valenciana en la enseñanza actualmente? ¿Sigue vigente la cuestión català/valencià?
Es difícil responder. La actuación de las diversas administraciones ha sido tibia si no directamente contraria a la revalorización educativa y social de la lengua, lo que ha dejado en manos de maestros y familias el trabajo (con pocos medios y menor reconocimiento), y ha abierto espacios demasiado amplios para la incomprensión entre la población. Prueba de ello es lo que tú llamas cuestión català-valencià, a mi entender una polémica ficticia que alimentaba la deserción y debilitaba aún más el uso de la lengua. El fenómeno del autoodio, muy analizado por la sociolingüística, ha causado estragos entre muchos valencianoparlantes que, considerando su propia lengua de escaso valor, deciden interrumpir la transmisión generacional. Este ocurre en las áreas urbanas a principios del siglo XX y no ha dejado de crecer, lamentablemente, en todo el territorio. Quizá los más jóvenes, educados sin estos prejuicios, recuperen lo que sus padres y abuelos han despreciado… pero el daño ha sido enorme y deberemos aprender a convivir en el respeto dos comunidades lingüísticas de muy desigual envergadura.
En cuanto a la cuestión del nombre, hace muchos años que filólogos, maestros, asociaciones de padres y madres… no caen en esta estéril discusión. Se utilizan las Normas de Castelló que se han impuesto en todos los ámbitos educativos y sociales y las autoridades académicas lo han dejado bien claro: hablamos una sola lengua con diferentes registros, como ocurre con todas las lenguas (¿son el sevillano o el canario idiomas diferentes al castellano?)
Por otro lado hay grandes diferencias en el uso educativo según comarcas, según tipos de centros, y entre áreas urbanas y comarcales. Suele decirse que el estado de la lengua es mejor cuanto más al norte. Pero yo no estaría tan segura. Hay comarcas como la Marina Alta, l’Alcoià-Comptat, la Costera o la Safor, por poner algunos ejemplos, donde la lengua goza de bastante buena salud. Creo que tiene que ver más con su relativo aislamiento secular, con la escasa llegada de inmigración castellanoparlante durante los años 60 y 70, con que sus grupos dirigentes fueran autóctonos y con el hecho de que, en la actualidad, existan grupos de profesionales, no sólo de la educación, orgullosos de sus raíces y dispuestos a dignificar la lengua usándola de manera habitual, normal, en su día a día.


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Dirigiendo la mesa redonda "Parer i paper dels pares sobre l'educació plurilingüe" en la VI Setmana de l'Educació Plurilingüe que organizó la UEM de la Universitat d'Alacant en abril de este año 2015


¿Cómo fueron tus años en la Inspección? ¿Qué cosas se aprenden de inspectora que no se aprenden de profesora?
Yo fui inspectora muy joven, tenía una visión bastante ingenua de la administración educativa, así que lo primero que hice fue observar a mis colegas más expertos y aprender de ellos. Así aprendí que mi posición como inspectora debía ser técnicamente impecable, para lo cual se requería mucho estudio, personalmente objetiva y políticamente distante de los cargos políticos que nos dirigían. Por mi parte también me impuse la idea de que siempre actuaría a favor del menor, y eso me ayudaba muchísimo.
La estructura de la inspección es muy jerárquica, así que mi trabajo se veía beneficiado o perjudicado según la sensatez o no de los diferentes coordinadores de equipo, jefes de inspección y directores territoriales. Por lo tanto, hubo buenos momentos y otros no tan buenos… Se aprende pronto que hay personas generosas y otras que no lo son, y que en el sistema educativo se necesita gente dispuesta a trabajar mucho, en cualquier ámbito (el aula, la dirección, los comedores…)
Aprendí a respetar diferentes formas de entender la educación entre el profesorado, padres y madres, responsables municipales, políticos y técnicos, con los que se establecían equipos de trabajo claves en temas como la escolarización, la integración o el mantenimiento de centros. Pero las tareas organizativas, ingentes en aquellos años, me restaron tiempo para apoyar mejor algunos proyectos pedagógicos innovadores. Quizá, a diferencia de quien no ha tenido cargos directivos o no ha estado en la inspección, comprendo mejor la dimensión y complejidad del sistema, y veo con ojos más críticos las carencias que podrían subsanarse, a veces, sólo con más ganas e imaginación.


Coordinas un programa de radio, Radioactivitat, que realizas con los alumnos. Cuéntanos cómo nació la idea y en qué consiste.
La idea se gestó hace varios años para incentivar proyectos de trabajo que se expondrían en Galena Radio, una emisora local ya desaparecida. El trabajo fue muy fructífero y cuando se creó la emisora municipal, les propuse hacer el programa y ahí empezamos. Exceptuando dos cursos, en que por razones técnicas no teníamos cabida, llevamos seis años haciendo radio.
El programa lo hacen totalmente los alumnos que deciden participar, y se estructura en una serie de secciones (entrevistas, música, deporte, política, videojuegos, ciencia, humor…) que pueden variar según el caso. Es un programa fresco, divertido, con una estructura de magacín. Algunos profesores preparan pequeños proyectos de trabajo que completan algunas secciones.


Gràcia: ¿de dónde eres? ¿Es el valenciano tu lengua materna?
Yo nací en Asturias, de padre asturiano. Pero mi madre es valencianoparlante, de Castelló de la Plana, y vine a vivir a Sant Joan d’Alacant a los cuatro años. Por tanto, soy bilingüe aunque por una cuestión de principios, siempre utilizo en ámbitos públicos la lengua más desfavorecida, el valenciano.


Sobre la literatura, ¿de qué tratan tus obras? ¿A qué público van dirigidas?
Exceptuando un libro infantil, escribo para un público adulto. Tengo publicada una novela en forma de dietario de carácter realista y algún relato un poco más imaginativo. En cuanto a los poemarios, no sabría decirte, pero quizá hago una poesía de la experiencia con bastantes elementos simbólicos.


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En la Fnac de Alicante, con los poetas Lluís Alpera, Emili Rodríguez Bernabeu y Victòria Cremades, presentando el libro "Poetes del Sud", antología que Gràcia coordinó junto con el escritor Josep Lluís Rico (a su izquierda)


Si te encontraras contigo misma antes de publicar tu primera obra (Llar de seda, con Jesús Moncho), ¿qué consejo te darías? ¿Qué consejo le darías a una persona que empieza en la literatura?
A mí misma me diría que no hay que conformarse con poco cuando se puede lograr más y que la literatura es vida y reflexión y que por tanto no se debe tener miedo a vivir.
Como consejo a alguien que empieza a escribir, le diría que lea mucho y que busque buenos maestros, que sean críticos y respetuosos y, especialmente, generosos como para darles parte de su tiempo para ayudarles a crecer.


¿Qué crees que le hace falta a esta profesión como revulsivo?
A los docentes nos hace falta reconocimiento social, sí, pero creo que una gran parte de él viene de la mano de una mejor profesionalización. Y me parece que nadie se está ocupando de evaluar – en serio- nuestro trabajo ni de darnos apoyo para hacer las cosas mejor, ni de poner en su lugar a los profesionales que no cumplen con sus obligaciones.


Me gustaría preguntarte por la manera en que tratas los temas de género en tu actividad docente.
Los profesores de Geografía e Historia lo tenemos relativamente fácil. Yo le doy un tratamiento curricular siempre. Nunca dejo un tema sin abordar la situación de las mujeres.
Además procuro trabajar en la tutoría transversalmente cualquier tipo de conflicto en el aula o fuera de ella que nos dé pie a reflexionar sobre la desigualdad de género.


¿Crees que el machismo está inserto en la sociedad de una manera que no comprendemos la mayoría? ¿Cómo podemos contrarrestar su efecto como docentes?
Yo no sé si la mayoría lo comprende o no, pero nosotros somos docentes y deberíamos hacer un esfuerzo por acabar con ideas y prácticas que redundan en la desigualdad por razón de género (o por razón de color o discapacidad). Hay experiencias de trabajo muy interesantes, como a través de la música y los vídeos que gustan tanto a nuestros alumnos, realizar un análisis de los contenidos que sirva para desenmascarar el papel sumiso que se otorga a las chicas, o el rol dominante a los chicos… De nuevo apelaría a la imaginación de los docentes para buscar formas de abordar didácticamente una realidad que causa tanta discriminación y dolor.


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Por la igualdad de oportunidades


¿Es el machismo parte de un conjunto de defectos que se están intensificando con el desarrollo de las malas prácticas con las Tecnologías de la Información y la Comunicación?
Tengo poca información al respecto y no he reflexionado seriamente sobre ello. Si te refieres a que a través de internet llega mucha información inadecuada, tal vez sí, pero también permite, con una buena orientación, abrir ventanas a otros mundos y otras ideas muy positivas. Lo malo es que parece que los mayores carecemos de tiempo para los jóvenes y que pasan demasiado tiempo solos con sus móviles…


¿Estoy equivocado o nuestro centro tiene una biblioteca importante y desaprovechada? ¿Se podría aprovechar, teniendo en cuenta el Plan de Fomento de la Lectura, o los libros se están olvidando frente a las pantallas?
Sí, nuestro centro tiene una gran biblioteca muy infrautilizada. Al parecer su uso más habitual es como área de estudio. Pero, como siempre, para cambiar algo se necesita gente que desee cambiar y un proyecto interesante (talleres con autores, recitales, certámenes, fiestas literarias…)
Por otra parte, leer a través de una pantalla no es malo en sí. El problema es desear más hablar, jugar o bromear que leer. Trabajar para inculcar el placer de la lectura es otra cosa. Las aulas son espacios bastante inhóspitos, francamente, cuando podrían ser más agradables, con rincones para diferentes tareas, incluyendo rincones para la lectura. Deberíamos aprender de algunas aulas de primaria, donde se hacen cosas divertidas y creativas al respecto.


¿Crees que la formación previa de un docente pasa una base sólida que no se debe pasar por alto? ¿Cómo sería esa experiencia ideal o base sólida?
La formación de los maestros es, en ese sentido, bastante más completa que la de los profesores de secundaria. Un máster es poca cosa para adquirir una sólida formación pedagógica tal y como está planteado. Creo que aquellos universitarios que van a optar por la educación deberían hacer al menos un curso completo de prácticas en un centro y que se coordinaran tutores de máster y de centro con más rigor y no como el puro trámite que es ahora. De todos modos creo que el debate no está en absoluto cerrado, pero que habrá que abordarlo y cuanto antes mejor.
Después, una vez comienzas a trabajar en un centro, hay muy pocas posibilidades de formación en gestión e innovación, lo que perpetúa la frustración de bastantes docentes que, en otras circunstancias, podrían ofrecer mucha más calidad en su trabajo.
Un centro ideal no debería ser muy grande, los equipos de ciclo deberían ser estables y coordinar su labor al máximo. Los órganos colegiados deberían tener un mayor peso en las decisiones importantes que afectaran a la marcha del centro. Los jóvenes profesores podrían aprender de aquellos que tienen mayor experiencia. Mucho mejor que hacer grupos de apoyo, sería bajar la ratio y que algunos profesionales perdieran el miedo a trabajar simultáneamente en un aula. Y la formación permanente debería responder a proyectos de trabajo con alumnos y no exclusivamente a la formación individual para conseguir puntos y poder concursar en mejores condiciones u obtener complementos económicos.


¿Para qué sirve una entrevista? Háblanos de tu experiencia como entrevistadora.
Desde hace ocho años hago un programa semanal en radio San Vicente, l’Almàssera; es un programa variado, en el que hay diferentes secciones y donde hago de conductora a la vez que soy responsable de la sección Més que paraules, en la que entrevisto a personas de diferentes ámbitos. He hecho muchas entrevistas a gente muy diversa, como te podrás imaginar. Procuro preparar la entrevista informándome sobre la persona y el tema que le trae al programa. Ambas cosas son importantes, ya que conociendo a la persona entiendes su trabajo mejor. No siempre es fácil, aunque la mayoría de las veces te encuentras con personas apasionadas y generosas, así que la entrevista fluye como una conversación con naturalidad y el tiempo adquiere otra dimensión. Mi punto de vista es siempre el de aprender de los entrevistados y ayudar a la persona que nos escucha a entender mejor de qué estamos hablando.
La entrevista es también un gran recurso para los docentes. Es muy bueno que los jóvenes preparen y realicen entrevistas, ya que a través de la curiosidad que suscita la persona o el tema, se puede reflexionar mucho y llegar a conclusiones interesantes.
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Con parte del equipo de L’Almàssera y nuestra invitada de esa noche, Anna Dèlia Tarrès, en el estudio de ràdio San Vicente


Un consejo o algo que deba saber un entrevistador que se inicia en esto sería...
Que todo el mundo tiene una historia que contar, sin excepciones. Y que escuchar es una de las formas más hermosas de aprender.


La verdad es que hemos visto varias facetas en tu carrera: profesora, escritora, inspectora, activista de Escola Valenciana, radiofonista, entrevistadora… ¿Algo más que nos hayamos dejado? ¿Alguna afición que quede para el tiempo restante?
Organizo lo mejor que puedo mi tiempo. No duermo demasiado, así que tengo algunas horas de ventaja, je, je. Pero me encanta leer, hacer yoga y cocinar me relaja muchísimo. Y, por supuesto, estar el mayor tiempo posible con la gente que quiero y que me quiere, charlando y disfrutando de una buena terraza (junto al mar si es posible).


¿Cómo podemos aprender de otros compañeros docentes? ¿Cuál es el método?
Como suele decirse, “cada maestrico tiene su librico”. En el mío dice que hay que trabajar con tus compañeros, respetar el trabajo bien hecho, observar y pedir ayuda a la gente dispuesta a dártela, que, por suerte, suele ser muchísima entre los docentes. Y reconocer en voz alta la valía de los demás, siempre.


Gràcia, mi gratitud por tu generosidad y tu tiempo.
Gracias a ti, Juan, por darme esta oportunidad de reflexionar sobre nuestro complicado trabajo. Vamos tan deprisa que de vez en cuando necesitamos un pequeño respiro y un poco de charla.


La historia profesional y académica de Gràcia Jiménez es larga y variada, de lucha y reflexión, más merecedora de un documental fílmico que de una entrevista bloguera. A mí me ha enganchado. ¿Aceptará una entrevista en vídeo? Ya veremos.



Obra literaria de Gràcia Jiménez Tirado
Ver entrevista en pdf.

miércoles, 22 de abril de 2015

Encuesta de valoración del curso

Queremos conocer la opinión de nuestros alumnos y, por ello, preguntamos antes de que acabe el curso para que no afecten las notas finales al resultado de la encuesta. Son preguntas cortas, la mayor parte de respuesta mediante redacción de texto.
Respetamos a los compañeros y las asignaturas que imparten. Hemos decidido codificar las asignaturas y los nombres de los profesores para no estigmatizar a nadie.
Próximamente analizaremos los resultados.


Opiniones diversas sobre trabajos diversos


viernes, 17 de abril de 2015

Entrevista a Arturo E. de la Torre López

Abril, 2015



Arturo de la Torre es un profesional de enorme magnitud, bajo el humilde punto de vista de un interino como yo. Esto, si no fuera porque es el director del instituto, casi se olvida por su modestia, su cercanía y su simpatía. Aún saturado de trabajo, acepta esta entrevista que ahora ve la luz. A ver qué nos dice.

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Hola, Arturo. ¿Cómo estás?
Como casi siempre, con una mezcla de sentimientos entre los que predomina por encima de los demás el optimismo (muy probablemente porque soy de los que no se acaba de enterar de cómo va la cosa).


¿Podríamos empezar con un resumen de tu carrera profesional?
Estudié Historia de América en la Universidad de Sevilla. Después obtuve una beca del Ministerio de Educación y Ciencia para trabajar sobre aspectos religiosos de Sendero Luminoso y me incorporé al Departamento de Historia de América de la Universidad de Sevilla, durante cuatro años en los que impartí clases prácticas de la asignatura de Etnohistoria de América. En este tiempo, también aceptado como Investigador Afiliado de la Pontificia Universidad Católica del Perú. Al cabo de este tiempo, presenté mi tesis doctoral sobre movimientos milenaristas en los Andes. Seguidamente obtuve una nueva beca del Ministerio para continuar mis investigaciones en el extranjero. Paralelamente, di clases en la Facultad de Letras de la PUCP. Al acabar este periodo, obtuve una plaza de Profesor de Educación Secundaria. Con mayor dificultad he podido continuar mis investigaciones, becado también por diversas instituciones. Recientemente fui contratado como Profesor Asociado por la Universidad de Alicante.
Parte del trabajo realizado desde que finalice la licenciatura se ha materializado en cuatro libros y varias decenas de capítulos de libros y en artículos en revistas científicas. Actualmente soy miembro de la Junta Rectora de la Asociación Española de Americanistas y, en función de ello, administrador de la página web de esta asociación científica.


¿Tienes alguna afición, aparte del trabajo como profesor e investigador?
Haberlas hailas, aunque la falta de tiempo no me permite su práctica. Me gusta escribir y alguna vez hasta lo he hecho. Y, aunque últimamente voy poco, también soy aficionado al cine (sobre todo ahora que me he enterado que ponen películas a color :) ). Soy también un fascinado de las tecnologías de la comunicación.

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Jorge Luis Borges, un referente inspirador


¿Por qué elegiste la especialidad de Historia de América?
Cuando estudiaba bachillerato me sentí atraído por el humor, la música y la literatura hispanoamericana y decidí entonces que quería estudiar “lo que fuera pero en relación con América” y ahí estaba la licenciatura de Historia de América. Luego, el tema de la antropología vino por una escasa afición a los archivos, desafección gestada al descubrir la cantidad de polvo que acumulaban estos espacios y la endiablada letra procesal encadenada (el apelativo es de la propia reina Isabel la Católica).
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¿Quién fue Juan Santos?
He publicado una biografía sobre Juan Santos y eso me permite afirmar, con bastante conocimiento de causa, que no creo que nadie pueda, hoy por hoy, responder a esa pregunta con plena solvencia. Para salir del paso diré que fue un extraño personaje que, en 1741, se anunció a los indios de la selva central peruana, presentándose como si fuera el Inka y aglutinó a distintos grupos para luchar contra los españoles.
Visto desde la distancia puede parecer un episodio relativamente normal: líder indio que levanta a otros indios contra sus dominadores pero, desde cerca, fue bien chocante. Los selváticos habían sido enemigos ancestrales de los serranos y que se pusieran a seguir a un sujeto que aseguraba ser el Inka, vendría a ser como si Juana de Arco hubiera contado que las voces que le ordenaban expulsar a los ingleses de Francia procediesen de Mahoma. Bueno, igual la hubieran quemado, claro, pero luego hubiera costado mucho más elevarla a los altares.
Volviendo a la selva, el discurso del misterioso Juan Santos ha sido intensamente debatido. Y eso que sólo tenemos una frase que le podamos atribuir con una mínima certeza histórica. Según lo que yo entiendo, se debió tratar de un discurso milenarista, con características mesiánicas, que mezcla en tal modo elementos cristianos con otros americanos que ya resulta difícil dilucidar el origen.
En cualquier caso, la cosa quedó para siempre sumida en el misterio. Ni los españoles pudieron reducir al indio ni este fue capaz de salir de la selva y darles batalla en la sierra. La cosa quedaba en tablas hasta que un día un selvático, tal vez poseído por el espíritu científico cartesiano, decidió comprobar el carácter sobrenatural del rebelde por el procedimiento de golpearle en la cabeza con una piedra. Juan Santos no supo estar a la altura de su pregonada divinidad y se murió, sin más, sumiendo a muchos (no a todos, ojo) en la decepción.
Quedaron, tras su desaparición, infinidad de preguntas no sólo por ser responder sino, incluso, por ser hechas. Y eso fue lo que me empujó hacia el campo de la etnografía como disciplina científica. Pensé que, si había otros “Juan Santos” vivos, había que preguntarles un par de cosas antes de que fuese demasiado tarde y que yo, como investigador, sería mucho más útil para la ciencia entrevistando a los nuevos “Juan Santos” que metido en un archivo y leyendo sobre los del pasado. Además de que, como ya he dicho, no me gustaban particularmente los archivos.


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Encuentro de Juan Santos con los franciscanos de Quimiri, de fray Gabriel Sala.

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¿Fuiste a realizar trabajo de campo antropológico en la selva amazónica o en los Andes? ¿Cómo fue la experiencia?
Fue una vivencia espectacular. No he viajado mucho y seguramente hay espacios igualmente sobrecogedores pero me cuesta creer que haya muchas cosas equiparables al cielo nocturno de la selva. Navegar por el Amazonas genera una sensación de desvalimiento tremendo.


¿Has pensado en continuar tu trabajo como editor de revistas de temática historiográfica? ¿Y publicaciones sobre temática docente general o específica?
Es curioso, hace tiempo creé una revista -Haieresis- que pretendía ser un boletín de biblioteca para recopilar trabajos que sobre Nuevos Movimientos Religiosos -sectas- estaban desperdigados por internet. Me enfrasqué en una minicruzada de crear una página de utilidad para investigadores que recogiese ordenadamente la información que sobre estos temas existiesen en la internet. Luego internet creció y, poco a poco, la tarea se convirtió en ciclópea. Por último apareció Google y arruinó en gran medida el sentido mi trabajo.
Ahora he pensado varias veces en la creación de una revista de la práctica docente. Tengo la sensación de que las publicaciones existentes son excesivamente teóricas y no descienden a las clases reales. Lamentablemente ahora sucede que no tengo tiempo para llevar esto a cabo.
¿Cómo es tu profesor de Historia ideal? ¿Qué recuerdos tienes de tus profesores de Historia, tanto en la enseñanza secundaria como en la superior?
Mi profesor más querido fue un salesiano, Don Manuel López. Usaba la técnica de la clase magistral y sus clases lo eran. El nivel de conocimiento y análisis, en 3º de BUP -1º de Bachillerato, actual- llegó a superar con creces otras que recibí en la Universidad. En la facultad he tenido grandísimos profesores. No siempre la capacidad investigadora es paralela a la habilidad docente, por eso resultan doblemente encomiables figuras como Luis Navarro o Franklin Pease que aunaban ambas virtudes. De los profesores que tuve en Perú, sin embargo, lo que más me impresionaba era su cercanía -bien entendida- al alumno.
 
¿Cómo crees que serían esos profesores con las herramientas disponibles actualmente, como las TIC?
Ya las usaban, sus Técnicas de la Información y la Comunicación superaban con creces los medios con los que hoy contamos. Harían faltan muchos “youtubes” y “powerpoints” para ganar en espectacularidad y pasión al Dr. José Antonio del Busto explicando la batalla de Cajamarca entre los de Pizarro y las huestes del Inka. Los que uso yo apenas me sirven para evitar (y para hacer más difícil) que el alumno se me duerma en clase. Ellos te hacían “ver” y “sentir” la historia.


Los videos que utilizas para tus alumnos, ¿los produces tú? ¿Qué efecto crees que causan en su aprendizaje en comparación con la lección explicada oralmente?
Los alumnos aseguran que les sirven de mucho. No sé si es así.
Los videos son una simplificación de la clase que, a su vez, es una simplificación de la lección; simplificación, por último, del libro de texto... No sé si al final caemos en la simpleza.
Una de las ventajas que tiene es la posibilidad de “echar el tiempo atras”. Es muy frecuente que cuando el alumno se enfrenta al estudio, cosa que irremediablemente suele suceder en las vísperas inmediatas del examen, descubre con cierto pasmo, que no entiende lo que “pone” el libro. El video le permite retomar en cualquier momento la explicación. Lamentablemente, todavía no se le pueden hacer preguntas a YouTube...bueno lamentamente o no, porque ahí sí que nos “quedábamos” sin empleo.


¿De qué eres más partidario: tableta, portátil o manuscritos?
No me manejo con la tableta como elemento didáctico, aunque he visto materiales estupendos. Ahora estoy leyendo mucho sobre los peligros de las tecnologías y cada vez tengo menos clara la respuesta.
Es evidente que las nuevas herramientas nos ofrecen mucho pero el monto de inversión en horas de preparación de las clases es aún mayor que con los formatos clásicos. Puede ser una perspectiva muy personal mía pero no encuentro horas para preparar las cosas como yo quisiera.


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Docente 3.0: del libro interactivo a la flipped classroom

Si el día tuviera más horas, ¿cuántas crees que le dedicarías a aumentar tu profesionalidad? ¿Crees que es algo común en los profesores? ¿Es el nuestro un horario dividido entre las clases y el resto de funciones, sin saber cuál es más extenso?
Tengo claro que hay una serie de cosas a las que me gustaría “meterle mano” si contase con más tiempo. No obstante, para ser honesto, tengo que reconocer que, en muchas ocasiones, el no contar con demasiado tiempo me ha hecho -paradójicamente- más productivo que cuando he contado con exceso del mismo.
Como en todo colectivo humano hay personas con muy diferentes formas de entender y asumir su trabajo pero creo que la mayor parte de nosotros sí es partidario de dedicar horas y esfuerzo a la mejora profesional.
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¿Qué cosas se aprenden de director o equipo directivo que jamás de profesor?
“Jamás”, no. Hay entresijos en la pequeña historia de un centro a los que el equipo directivo tiene acceso más fácil. Aspectos organizativos, sociales, humanos de la vida de un pequeño colectivo de personas. Un docente puede pasar desapercibido ante gran parte de esta información pero eso no quiere decir que, si está interesado y presta atención, no pueda conocerlas igual.
Luego, como todas las cosas, la práctica y la necesidad te lleva a tener manejo de cuestiones que son lógicamente menos habituales en la práctica de un docente que no comparte estas responsabilidades (la elaboración de una PGA, la contabilidad del centro, la confección de los horarios, etc).


Hay quien cree que los horarios los hace un ordenador. ¿Es cierto? ¿Cómo se componían antes de las aplicaciones informáticas?
Los horarios los hace un ordenador con la información que el que lo maneje le introduzca antes. No lo tengo demasiado claro pero tengo la sensación de que es un programa “tonto” que se dedica a lanzar dados aleatoriamente -dentro de las condiciones obligatorias que se le pongan-, puntuar los resultados -en función a las condiciones deseables que también se le han dado- e ir quedándose con el mejor resultado. Y así, muchas veces y muy rápido. Al final se consiguen horarios bastante buenos que casi siempre pueden ser mejorados “a mano”.
Porque en esto sucede como con los programas de ajedrez, el humano tiene la ventaja sobre la máquina de que la capacidad intuitiva, de la que carece un ordenador, le permite descartar, de antemano, un montón de opciones que la máquina no puede dejar de examinar.
Tengo que decir que no los he visto hacer a mano, aunque conozco personas que los han hecho y que los hacen aún. Ellos me hablan de un sistema de tarjetas de colores pegadas sobre un corcho y defienden que ese mecanismo ofrece mejores resultados y yo no tengo razones para pensar que estén equivocados. Lo que sí he descubierto que la facultad de hacer horarios manualmente o la de mejorar los que ofrece la máquina es un don, algo así como el oído absoluto entre los músicos y, si careces de ese don, creo que lo de las tarjetas, al nivel de complicación que hoy tiene los horarios de un centro de secundaria, sería una misión imposible. El ordenador, como en otras cosas, pone el “arte de hacer horarios” al alcance de los que somos menos dotados.


¿Qué cosas añoras de tu tiempo anterior al equipo directivo?
Bueno, el tiempo disponible, sin duda y una mayor dosis de libertad a la hora de actuar y de hablar. Ahora somos dos los que hablamos, el director y yo, y tengo que evitar dejar en mal lugar al primero.

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Arturo de la Torre presentando una exposición de los alumnos del Bachillerato de Artes Plásticas


¿Qué crees que tiene Torrevieja como destino de docentes que le hace tan conocida en la Comunidad Valenciana? ¿Qué se desconoce de Torrevieja que podría ser un aliciente profesional?
Torrevieja es un sitio magnífico. La única realidad de su falta de atractivo para los docentes de la Comunidad Valenciana es que, efectivamente, se encuentra muy alejada del lugar de origen de la gran mayoría de ellos. Encontrar un alumnado de un origen geográfico y lingüístico tan distinto resulta muy estimulante. Puedo aceptar que en general los niveles académicos quizás no sean de los más destacados (algo que se podría vincular a diversas causas) pero la experiencia, tal como reconocen todos los que han pasado por aquí, es enriquecedora e inolvidable.
Por otro lado, como ciudad Torrevieja ofrece una combinación entre gran ciudad y pueblo como no creo que exista otro en España.


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¿Se puede evitar el sesgo ideológico en educación?
No lo creo. Pero se puede hacer mucho más de lo que se hace por hacer comprender a los alumnos y a los padres que todos los profesores y los manuales tenemos una ideología que transmitimos, incluso inconscientemente. No podemos despojarnos de ella pero el ciudadano debe ser conocedor de ello y capaz de identificar la ideología e interpretar el discurso dentro del contexto ideológico del emisor (profesor, libro, medio de comunicación).


¿Cómo crees que se deben tratar los temas políticos en las asignaturas de Geografía e Historia?
Personalmente, hago una presentación de mi propia visión de los hechos para que, a continuación, el alumno pueda evaluar la información que le ofrezco desde mi propio sesgo ideológico. Luego reitero una y otra vez que lo que yo les transmito es mi interpretación, mi imagen de los hechos, que existen otras.


¿Cuánto influye la comprensión textual en la asignatura de Historia? ¿Crees que es una faceta del aprendizaje que habría que consolidar antes de abordar la memorización de los datos?
Mucho. El principal problema que existe hoy en la asignatura es que los estudiantes tienen grandes dificultades para comprender el libro de texto. La falta de vocabulario, de hábito de lectura se convierte en una losa que, en muchos casos, se hace imposible de levantar.
El esfuerzo que se realice sin corregir esta circunstancia previa se hace mucho más complejo. Es como aprender historia en otra lengua, que se se desconoce. El éxito sería un logro titánico.


Sobre la base de conocimientos del estudiante del grado en Historia, ¿cuáles son las bases sobre las que asentar el estudio de esta disciplina?
Tal vez deberíamos hacer como en otros países donde existe la carrera de Educación orientada para el profesional que vaya a ejercer la docencia en secundaria, como Magisterio es para el que lo haga en Primaria; y, aparte, la carrera de Historia para el profesional que se oriente a la investigación.


¿Como en Finlandia? ¿Qué opinas sobre la observación de los sistemas educativos de los países con los mejores resultados en las pruebas diagnósticas?
No tengo información ni opinión fundamentada. Pero creo que puede ser más sencillo que todo eso de las pruebas externas. Y no hace falta compararlo con otros países. Las personas que estudiamos con la LGE de 1970, tenemos una preparación que, en muchos aspectos, está a años luz de los alumnos formados con la LOGSE. A su vez, las personas que estudiaron el Bachillerato de la Reválida, poseen, también en determinadas facetas, una formación bastante más sólida que los de la LGE. Algo se ha hecho y se sigue haciendo mal y no hace falta irse a Finlandia para comprobarlo.


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Si fuera tan sencillo...

Sobre el estudio, ¿qué métodos y técnicas has utilizado en tu etapa de estudiante? ¿Algún truco? ¿Alguna recomendación?
De mi época de estudiante no soy consciente de haber usado ningún truco digno de mención. Ahora que, recientemente, sí he descubierto que una de las formas de trabajar que yo empleaba, no como un truco, sino por verdadero interés, es el llamado estudio activo, planteando el aprendizaje como una investigación. Se trata de un concepto propio de estudiantes maduros y que, a la vez, ofrece una rentabilización extraordinaria.


¿Puedes describir el estudio activo que mencionas?
Bueno, partiendo en una curiosidad real sobre la materia, se trata de olvidarse del libro de texto, o usarlo sólo como plataforma de partida -aunque muchas veces no valen ni para eso- y comenzar a elaborar personalmente el “texto” que se va a estudiar. Llevar a cabo una “pequeña monografía” sobre el tema objeto del examen. Si las cosas se han hecho bien, acabas descubriendo que, al final, no es necesario estudiar porque has interiorizado la información de una forma que no podías imaginar.


¿Cómo se mide el prestigio de un centro docente?¿Influyen más las notas de selectividad, la opinión de los profesores, de los alumnos, de los padres, de la prensa generalista o especializada?
Supongo que las evaluaciones externas son el referente más habitual. El problema es que las evaluaciones existentes son muy inexactas. Unas porque meten en el mismo saco a alumnos de realidades socioeducativas bien diferentes y otras, las que sí prestan atención a esta peculiaridad, son aplicadas por los propios docentes que, por otro lado, son parte interesada en que sus alumnos obtengan unos buenos resultados y, por ellos mismo, en ocasiones no resultan jueces objetivos.


¿Cuándo te entrevistaron por primera vez?
Creo que en 1984, con motivo de pertenecer a un club juvenil. Me han hecho alguna más, pero tengo que reconocer que esta ha sido la más difícil.


¿Cómo te imaginabas entonces, en ese año orwelliano, que sería el mundo de la educación treinta años después? ¿Crees que hay en cada época un pensamiento pesimista respecto de la adolescencia contra el que hay que luchar?
Nunca imaginé que un país pudiera retroceder tanto en educación como lo ha hecho España desde 1986 y, menos aún, si contemplamos la perspectiva de un sustancial incremento de la inversión en educación, unos medios auténticamente sacados de un mundo de ciencia ficción y unos resultados que empujan al llanto y a la desesperación.
Tengo entendido que efectivamente en todas las épocas los mayores han mostrado su desconfianza sobre la capacidad de la juventud para recoger el testigo de la ciencia. Pero en este caso, me temo que es algo más que una percepción cultural.
Confío en que alguien tenga el suficiente valor para revertir una situación en la que nos metieron hace 30 años y que ha servido para que, pese a contar con la mayor inversión en educación en toda la historia de España, los resultados sean también los más pobres históricamente.


Gracias, Arturo, por esta entrevista.
A ti. Tengo que decir que en un momento que, como ya he dicho, no empuja al optimismo en la educación, haber coincidido contigo trabajando ha sido un placer y una inyección de ánimo.  



Arturo de la Torre comparte con sus profesores recordados la erudición y la narración, la cercanía y el optimismo profundo. Un compañero del que sigo aprendiendo.